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Cualquiera puede cocinar, Joyco

Cualquiera puede cocinar

¿Recuerda la película Ratatouille cuando el chef Gusteau, famoso en París por su restaurante cinco estrellas, argumentaba que cualquier persona podía cocinar? En Colombia, pasa lo mismo con la selección de consultores en el sector de infraestructura.

Por: José Joaquín Ortiz García, presidente de Joyco.

En Colombia, cualquiera puede ser consultor. Basta con tener algunos certificados de trabajos hechos en el pasado -con o sin éxito-, juntarse con otros “consultores” si es que hace falta algo de experiencia -o capacidad financiera- y presentarse a “concurso” bajo metodologías que normalmente premian la habilidad para la confección de la oferta y la suerte, pero nunca evalúan la calidad y habilidades del oferente frente al trabajo en cuestión. 

A pesar de que las actividades de consultoría en ingeniería se llevan a cabo de forma rutinaria en el país y en el mundo, las habilidades y experiencia requeridas están lejos de ser rutinarias. Por lo que es fundamental tener en cuenta que seleccionar al consultor correcto aumenta el valor que clientes, partes interesadas y comunidad en general, esperan del proyecto, al tiempo que reduce los riesgos asociados al mismo. 

Por este motivo es que la base de los concursos de contratación debe estar en criterios de selección que le entreguen el mejor resultado al cliente (entendido como propietario o inversionista). 

Así las cosas, la principal preocupación del cliente debe ser la calidad apropiada de los servicios de consultoría, al tiempo que vela para que se cumpla el propósito del proyecto, con miras a su sostenibilidad, eficiencia, integridad, gestión de riesgos, bienestar público, entre otros elementos. 

Por lo que resulta preciso entender que el precio de la consultoría no es un costo, sino, al contrario, una forma de bajar gastos y riesgos a futuro, siempre y cuando el consultor en cuestión sea el más idóneo para la misión que se le confía.

Pero ¿cómo se seleccionan los consultores en Colombia? Dentro de los criterios de selección se encuentran, por listar algunos, los siguientes: 

  • Promedio de facturación en proyectos similares: qué tanto dinero facturó el consultor en determinado conjunto de proyectos no es un indicador de la calidad de su servicio, ni da información del éxito de su trabajo y mucho menos lo hace más idóneo que otro.
  • Promedio de plazo en proyectos similares o no: qué tan largos o cortos hayan sido los trabajos realizados por un consultor no indican si su trabajo fue exitoso.
  • Capacidad financiera: solamente es un indicador de su capacidad para ejecutar si el cliente no es cumplido con los pagos de los honorarios. 

Hoy, con lo que las entidades se sienten tranquilas pues la selección es “objetiva” y “transparente” es simplemente una recepción de papeles de firmas con “experiencia”, es decir, certificados de trabajos ejecutados en el pasado, la aplicación de ciertas fórmulas, la comprobación de criterios creativos que nada tienen que ver con la calidad del ofrecimiento del candidato, y luego dejar que el azar decida quién será el consultor elegido.

¿Cómo elegir con calidad?

En contraste con lo anterior, realizar una selección de consultores cuya prioridad sea la calidad del trabajo a recibir, podría considerar factores como:

  • La experiencia relevante del consultor, en relación con el proyecto: por relevante se debe entender que la experiencia le da al consultor la capacidad de enfrentar la problemática del contrato en cuestión, y no necesariamente es suficiente haber hecho algo similar, con un alcance aparentemente igual.
  • La calidad de la metodología técnica, administrativa y gerencial para lograr los objetivos de proyecto (entendiéndose estos como alcance, tiempo, costos, riesgos y oportunidades de mejora y puede incluir subcriterios como innovación o nivel de detalle).
  • Las calificaciones, disponibilidad y compromiso de los profesionales propuestos. En la selección final, se pueden conducir entrevistas, pues la calidad del servicio depende en últimas de la calidad de los profesionales.
  • Entrenamiento, o transferencia de conocimiento, si aplica.

Ahora, ¿cómo evitar que cualquiera sea consultor?

En un entorno profesional, es perfectamente posible que las entidades sean capaces de definir sus objetivos y propósito, contraten personal capaz y sensato, con habilidades técnicas que les permitan definir objetivos de proyecto y así criterios de selección de consultores. Por lo mismo, serían capaces de evaluar objetivamente firmas de consultoría y sus propuestas, para el logro de los objetivos de la entidad.

De igual forma, las empresas de consultoría se podrían preparar profesionalmente para contar con habilidades técnicas y con personal que pueda ser ofertado para ejecutar los proyectos apropiadamente estructurados, con miras al fortalecimiento empresarial (ver recuadro). 

Así, el proceso de selección de consultores se tornaría más técnico, generando unas discusiones inteligentes entre cliente y consultor que beneficiarían la ejecución del proyecto. 

Para que esta metodología sea efectiva en la práctica, el número de consultores que se invitarían a ofertar no debe pasar de 6 o 7, idealmente 3 o 4 para iniciativas complejas, con el fin de que la evaluación por parte del cliente pueda llevarse a cabo de forma profesional.

Entre los criterios que pueden usarse para la conformación de la lista corta están:

  • Competencia técnica de la empresa, analizando su experiencia general y relevante al proyecto.
  • Recursos dentro de la firma, los cuales indican su capacidad para hacer el trabajo.
  • Acceso a recursos adicionales de apoyo.
  • Disponibilidad de personal clave.
  • Capacidad gerencial.
  • Capacidad financiera residual, o capacidad a financiar puntualmente el contrato ante imprevistos razonables.
  • Desempeño anterior en contratos con el cliente.
  • Sistema de gestión de la calidad establecido por el consultor.
  • Información detallada del personal permanente clave.
  • Sistema de gestión de la integridad (Integrity Management System).

De esta forma, el proceso requiere de capacidad técnica para analizar las ofertas, muy distinto a lo que sucede actualmente, donde el proceso es una simple revisión de papeles, poco cualitativo (qué tanto se parece al proyecto en estudio) y demasiado cuantitativo (si le faltan 10 cm al ancho de calzada, la experiencia no sirve). 

Es por esto por lo que el cliente debería contar con gente con experiencia y conocimiento para formar la lista corta. Si no cuenta con estas personas, puede contratar a un consultor para que lo acompañe en el proceso y así, evitar que cualquiera pueda cocinar en la consultoría colombiana.

* Este artículo fue publicado en la revista Infraestructura & Desarrollo de la Cámara Colombiana de la Infraestructura edición 103 publicada en febrero de 2022.

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